Tres cerebros, tres necesidades, tres adaptaciones.
Lejos de mi intención está el realizar en este estudio un tratado sobre lo que es neurociencia, pero considero que sin un mínimo acercamiento a lo que es el conocimiento básico de las estructuras cerebrales, es imposible tratar el tema de las emociones humanas.

Según MacLean podemos llegar a distinguir:
Cerebro reptiliano, o primitivo
Con esta parte del cerebro nos referiríamos a la zona más baja del prosoencéfalo, donde se encuentran ubicados los llamados ganglios basales, las zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo. Es la parte encargada de mantener las funciones necesarias para la supervivencia inmediata. Se encarga de los instintos básicos de supervivencia, respiración, metabolismo de los órganos corporales, movimientos simpáticos, busca de asegurar la supervivencia del individuo mediante la búsqueda de comida y seguridad, respuestas automáticas de pelea o huida y la permanencia genética mediante el impulso sexual. En cierto modo se puede entender como una parte del ser humano encargada de ejecutar códigos programados genéticamente cuando se dan las condiciones adecuadas.
Cerebro límbico
Según MacLean apareció con los mamíferos más primitivos, desarrollándose sobre la base del cerebro reptiliano, ya que mientras que las criaturas reptilianas desde el momento de la eclosión del huevo eran capaces de sobrevivir de un modo autónomo, los mamíferos por regla general presentaban una gran dependencia, lo cual les hacía necesitar en gran medida de la capacidad de las emociones para sobrevivir. De modo que es de este modo que la evolución trazó lo que se viene a denominar según MacLean el cerebro límbico, responsable de la aparición de las emociones asociadas a cada una de las experiencias que vive. Anatómicamente comprende el tálamo, hipotálamo, hipocampo y amígdala cerebral, y puesto que se encuentra ubicado justo debajo de la corteza cerebral, permite una trasmisión rápida de señales a la misma, con la consiguiente posibilidad de controlar nuestras emociones. El peso del cerebro límbico lo podemos encontrar en su importancia para el aprendizaje, ya que, si una conducta produce emociones agradables, este cerebro tenderá a repetirla o a intentar cambiar nuestro entorno para que se produzca de nuevo, al sentido contrario de si se produce dolor. Un área muy interesante de estudio para los partidarios del condicionamiento clásico y el condicionamiento operante.
Neocortex
Según los estudios de MacLean, el hito evolutivo más reciente en el desarrollo de nuestro cerebro. Es en el neocortex donde reside la capacidad para percibir todos los matices de la realidad, para calcular hipótesis, establecer estrategias, pensar a largo plazo, pues a diferencia del cerebro reptiliano que presenta inamovilidad al entorno, el cerebro neocortex es muy sensible a la realidad que lo rodea.Siendo la parte del cerebro donde radicaría la racionalidad del individuo, permitiéndole un pensamiento sistemático lógico que funciona de modo independiente de las emociones y las conductas genéticamente programadas.